El apartado Octavo del décimo capítulo del Luen Yu, o Analectas, o Libro de las Conversaciones, se explica como sigue: «En cuanto a alimento, no rechazaba el arroz cocido en agua ni las carnes de vaca o el pescado cortado en pequeños trozos. Jamás comía platos corrompí dos por el calor, ni pescados o carnes entrados en putrefacción.
Si su color estaba alterado, no lo comía. Si olían mal, tampoco. Ni si había perdido el sabor. Si no eran productos de la estación, tampoco los comía. »No comía la carne que no estuviera cortada en línea recta. Si un plato Po tenía la salsa que le convenia, lo comía. Por mucha carne que hubiera en su comida, hacía de modo de no tomar jamás una cantídad que excediera a la que tenía de pan y arroz. Su bebida no estaba reglamentada, pero no tomaba jamás una cantidad que pudiera turbar su espíritu.
Si el vino se había comprado en el mercado público, no lo bebía. Si se le presentaba carne seca comprada en los mercados, no la comía. No se abstenía del jengibre en sus alimentos. No comía mucho jamás…» ¿Qué sabemos de las dietas alimenticias de Jesucristo, de Aristóte les, de Kant? ((Nuestra vidas no están en las faldas de los dioses, sino de nuestros cocineros», ha escrito Lin Yutang, el escritor chino tan popular en Occidente a través de su ubicación estadounidense.
Y ha añadido: «La prueba invariable para saber si un hombre es sabio y cuerdo, consiste en averiguar si tiene buena comida en su casa)). Y es que la comida, en China, no es sólo nutrición, sino también un concepto y una realidad ligados con la estética, la felici dad y la medicina. Hace mil quinientos años escribía otro autor del Celeste Imperio, Sun Semiao, preocupado por el tema: ((Un verdadero médico descubre primero la causa de la enfermedad, a la que trata primordialmente de curar con la comida».
Libro de cocina imperial
Y en el Libro de Cocina Imperial de la dinastía mongol, los manjares son continuamente relacionados con la longevidad y la salud. Para un chino comer no es sólo vivr. sino también experimentar. Y esto es importante, de un alcance mucho más vasto que la limitada sensorialidad a la que llega la gula de nuestros sibaritas occidentales.
Un refrán del Sur de China, dicho siempre con gozosa satisfacción, afirma que en este mundo el ideal consiste en nacer en Sozhou, vivir en Hang zhou, comer en Guang zhou y morir en Niu zhou.
Supongo que conviene dar un poco de color al hermetismo de unos hombres in comprensibles para quien no esté algo familiarizado con China. Su zhou, cerca de Sang hai, es una pequeña ciudad cuajada de ruralismo y antigüedad, entre un dédalo llenos de esquifes y barcazas, y de sofisticados jardines mandarinescos. Ciudad acuática, tiene fama el agua de sus pozos, de la que dicen que hace la piel suave, lo que a su vez da unas preciosas muchachas.
Lang zhou, en la bahía del mismo nombre, con su bello y lánguido Lago del Oeste, sus colinas encanta das es considerada como la ciudad más bella. Y sin duda es uno de los paisajes de más calidad, más finos, de Asia. En cuanto a Niu zhou, pertenece a la región de Guang xi, en el extremo oeste del país, lindante con el mar y el Vietnam. Montañosa, de madera dura, abundante en ébano: los ataúdes de Niu zhou son aprecia dos por su resistencia… Pero antes de morir aquí, nos queda el comer en Guang zhou. Guang zhou, equivale en chino a Cantón.
Cantoneses, una cocina única oriental
Los cantoneses se hacen lenguas de su cocina, la consideran insuperable. Y realmente es la más característica de la China meridional. La otra, la del Norte, gira en torno a la influencia pekinesa. Entre ambas, basculan una serie de particularida des regionales y locales que se multiplican sin posibilitad alguna de esta Hecer lirnte.